10 aprendizajes del libro “La Psicología del dinero”
1) Nadie está loco

El libro empieza con este primer titular, directo a la vena: ¡nadie está loco! Este capítulo te ayuda a comprenderte mejor a ti mismo y a otros en cuanto a sus decisiones financieras. Básicamente, dice que todos reaccionan de una manera determinada en cuanto al dinero por algo, y una cosa que te puede parecer muy ilógica para ti, puede resultar muy lógica para otros, y ¡eso está bien!
Un buen ejemplo que hace es sobre la lotería. Para una persona de clase media/alta puede que parezca ilógico gastar 10 soles semanales en una lotería. Sabe que las probabilidades son bajas y que, si junta esos s/10 con otros ahorros y lo invierte a un 10 % anual, con el interés compuesto puede llegar a ser millonario.
Para una persona de clase baja, que no tiene más dinero para juntar con esos s/10 a la semana y no ve una posibilidad en un interés compuesto, hace mucha lógica jugar la lotería. Igual que el de clase media, sabe que la probabilidad de ganar es mínima, pero esa persona está pagando por la emoción de esos segundos que dictan los números, por el sueño de ser millonario, ya que cualquier otra forma de llegar no lo ve viable. ¿Quién es uno para juzgar esos segundos donde ve la luz al final del túnel?
Eso se puede repetir con varias experiencias sobre el dinero. Por ejemplo, ¿Cómo pedirle a alguien que invirtió en bolsa en la época de estanflación de los 70’s o en la época del dot com bubble del 2000, que invierta en bolsa hoy? Estamos hablando de épocas en donde la bolsa cayó y no se recuperó hasta después de entre 10 y 15 años. A ver dile a esa persona que la bolsa americana es la más segura del mundo si tuvo su dinero estancado por más de una década.
Nadie está loco, todo tiene una razón detrás de ello. Cuando se trata de finanzas, es muy importante ser compasivo y humilde con cada caso, hasta contigo mismo, y ver qué estrategia se puede adaptar con cada uno. Lo cual me lleva a mi siguiente aprendizaje.
2) Las finanzas personales, son personales.
No puede existir una estrategia de inversión que le sirva a todos, porque cada persona es completamente distinta. Cada uno tiene sus propias experiencias, traumas y, sobre todo, una época particular en la cual nació.
Aprendizajes que uno puede obtener del pasado, no necesariamente puede aplicar al presente, y mucho menos al futuro. Ahora hay nuevos productos financieros, las empresas crecen mucho más rápido que antes, hay más dinero en el mercado, hay nuevas herramientas tecnológicas que explorar, hay nuevos negocios.
Todas estas cosas cambian por completo el escenario actual de cómo invertir y cuidar tu dinero. Con solo decirte que las AFP o fondos de pensiones en Perú empezaron en los 90’s, y las criptomonedas empezaron en el 2008. Esos productos cambian por completo el cómo administrar tu portafolio de inversiones, por lo cual se dificulta pedir consejos financieros a una persona de una o dos generaciones anteriores.
Dicho eso, personalmente creo que el mejor consejo financiero que uno puede dar, y que se puede mantener en el tiempo, creo que serían dos: invierte en cosas que entiendes y ten claro que todo cambia constantemente.
Puede que tú entiendas criptomonedas mejor que tu padre, pueda que tus experiencias pasadas te hagan sentir más cómodo invirtiendo en bienes raíces a través de un REIT en vez de comprarte y alquilar un depa, y pueda que tu gasto en la lotería semanal sea un no negociable para ti.
No hay una estrategia que se adapte a todos. Las finanzas personales son personales.
3) Siempre hay algo de riesgo y suerte.
Sería muy soberbio de parte mía pensar que mi éxito financiero se debe únicamente a mi inteligencia o habilidad en finanzas. Sí, tiene mucho que ver, pero también hay un gran factor que de repente muchos gurus financieros no quieren admitir, y eso es el factor suerte.
Solamente viendo mi caso, qué suerte tuve que cuando tenía 9 años mi padre se quedó sin trabajo como piloto, y tuve que migrar a Estados Unidos y ver a mi mamá sostener a mi familia con 3 trabajos a la vez. Sin ese impacto económico en mi vida, ¿se hubiesen despertado mis ganas por aprender más sobre finanzas personales y crear inversión simple?
¿O qué tal la suerte de haber podido estudiar en unas de las top 10 universidades del Perú, lo cual me dio muchos contactos para conseguir trabajos que paguen por encima del promedio cuando termine la universidad? ¿O la suerte de experimentar una caída de más de $100,000 en mi portafolio en un bear market del 2022 para convertirme en un mejor inversionista y asesor financiero?
Hay miles de factores de suerte y riesgo que me llevaron donde estoy, junto con la valentía de toma de oportunidades que se presentaron, y la actitud mental positiva que me permitió tomar desdichas y convertirlas en situación de suerte.
Hay muchos factores externos que han tenido que suceder para que el éxito de alguien pase. Esto no lo digo por desmerecer los logros de alguien, pues también tiene mucho que ver.
Pero si un día quieres juzgarte por una mala decisión financiera, o quieres idolatrar a una persona por ser exitosa financieramente, solo recuerda que nada es tan malo o tan bueno como parece, y hay factores externos de los cuales uno no tiene control que lo han colocado ahí.
Esos mismos factores externos que influyen en llevarte al éxito, también pueden influir para llevarte al fracaso. Por eso mismo se debe incluir el riesgo en toda decisión financiera que tomas, sabiendo que en absolutamente todas hay un riesgo del cual no tienes control, y debes considerarlo en la ecuación.
Por eso es que las personas diversifican su portafolio, o tienen proyecciones financieras muy conservadoras, considerando el riesgo que hay de por medio. En el caso del autor, si la bolsa de valores rindió 10% anual en los últimos 10 años, él considera proyectar un tercio de eso, y así darle un buen espacio al margen de error.
Personalmente, me parece demasiado cauteloso para mi gusto y hasta un poco negativo, pero lo entiendo. Otra vez, las finanzas son personales, y eso le da paz mental al autor. Él prefiere asegurarse y recibir una noticia positiva que supere sus proyecciones a una noticia negativa que dice que no llegó a su proyección. Es una manera interesante y muy válida de verlo.
4) No todo tiene precio.

Hay cosas que no vale la pena arriesgar a cambio de dinero, pues muchas de las cosas que ya nos hacen felices no se pueden comprar. Piénsalo bien. ¿Qué cosas te hacen feliz? Yo te menciono algunas de las mías.
Paz mental, libertad emocional, relaciones significativas, reputación, vivir con propósito, surfing, una junta con amigos donde ríes hasta que te duele el estómago, libertad de decidir qué hacer con mi tiempo.
No hay monto que me puedas pagar en donde yo te diga, lo dejo a cambio de ese monto. Son mis no negociables. Pero lamentablemente muchas personas arriesgan eso a cambio de dinero.
Algunos ejemplos pueden ser quedarte en un trabajo que no te gusta a cambio de un salario (pierdes libertad de decidir qué hacer con tu tiempo), invertir en la última criptomoneda ”shitcoin” a pesar de su alta volatilidad (pierdes tu paz mental), aceptar un trabajo bien pagado por una persona con malas intenciones (pierdes tu reputación). Mientras sepas que hay cosas que no tienen precio, y muchas de ellas se pueden conseguir sin dinero, tendrás una mejor relación con el dinero y estarás más en paz con el mismo, sin tomar decisiones financieras tontas que pueden afectar tu felicidad.
5) Conservar dinero es más difícil que crearlo.
Hay mucha verdad detrás de esto. Lo que te ayudó a generar ingresos no necesariamente es lo que te ayudará a mantenerlo. Déjame explicarlo con un ejemplo.
Hace poco me tocó asesorar a un buen amigo, que había hecho una gran cantidad de dinero con un negocio de criptomonedas. Quería tomar sus ganancias e invertirlas en más criptomonedas y empresas de tecnología en la bolsa americana de alto riesgo. Ya había ganado en la vida, pero sus emociones (codicia, ego, FOMO), lo querían llevar a la posibilidad de perderlo todo.
Tuve que explicarle que si ya ganó en la vida tomando un gran riesgo, ¿para qué arriesgarlo todo de nuevo? Le recomendé que siga con ese negocio mientras dure, ya que le estaba pagando como nunca antes en su vida, pero que sus ganancias las ponga en las inversiones más aburridas y menos riesgosas de todas, como bienes raíces y depósitos a plazo fijo.
Si bien puede que una mezcla de valentía, impulso y riesgo te llevó a una ganancia espectacular, mantenerlo es otro juego completamente distinto, que requiere de disciplina, humildad y buena gestión emocional. Hay miles de casos de personas que ganaron fortunas y luego lo perdieron todo o se fueron a la bancarrota, es necesario tomar esto muy en cuenta.
6) No tienes que acertar en todo, solo algunas cosas.
Esto se aplica tanto en las inversiones como en la vida. Yo lo veo como la ley de Pareto, donde el 20 % de tus actividades hacen el 80 % de tus resultados. Siempre va a haber cosas que hacen más impacto que otras; en finanzas e inversiones, eso no cambia.
Si hablamos de hacer dinero, cuando empecé mi carrera sin un sol, hice mis primeros ahorros trabajando en ventas, y tenía esta ley muy clara. El 80 % de mi facturación fue hecha por el 20 % de mis cuentas cerradas, el otro 80 % era puro relleno. No tenía que acertar en todos los cierres, podía equivocarme en algunos, e igual el resultado era positivo.
En inversiones también, en la bolsa de valores, el gran porcentaje de crecimiento de mi portafolio se debe a muy pocas empresas como Bitcoin, Tesla, Meta, Spotify y Google. Son solo 5 activos de más de 30 diferentes que he tenido a lo largo de los años. Tanto así, que sobrepasaron por mucho aquellas inversiones que salieron muy mal como Bumble, Tattoed Chef, Corsair, entre otras.
No tienes que acertar en todo, basta que tengas algunos aciertos y deberías estar bien. No te castigues por las pequeñas pérdidas o fracasos que aparecen en el camino, es parte del mismo, ten fe en el proceso final.
7) En finanzas no puedes predecir los cambios, pero sí las emociones humanas.

Esto es muy cierto, y he sido testigo de verlo a lo largo de los años. Se han visto muchos cambios que han producido crisis económicas, guerras y muchas tragedias. A la vez, esos cambios han traído mucho crecimiento, bull runs, prosperidad y nuevos millonarios.
Analistas de Wall Street que analizan la bolsa 24/7 se matan todo el día viendo gráficas y estadísticas para acercarse a lo que se llamaría una “predicción del mercado”, pero todos sabemos que nadie tiene una bolsa mágica y nadie puede predecirlo. Todos sabemos que habrá cambios, pero nadie puede predecir cuáles van a ser ni cuándo van a pasar.
Lo que sí se puede predecir, es que va a haber muchas emociones distintas durante esos cambios, y son esas emociones las que llevan a personas a tomar decisiones erróneas con su dinero.
Si retrocedemos hace 25 años, hemos pasado por 4 crashes en el mercado: la burbuja dotcom del 2000, la crisis inmobiliaria del 2007, el crash de coronavirus del 2020, y el bear market inflacionario del 2022. Si te decían en el año 2000, invierte en la bolsa americana y pase lo que pase, no vendas, hoy probablemente tendrías una fortuna.
Sin embargo, en esos 25 años la bolsa ha llevado a mucha gente a perder mucho dinero y no poder recuperarlo. Esto se debe a que somos seres emocionales. El miedo, la avaricia, la esperanza, la seguridad, el egoísmo, todos sentimientos y emociones que mueven decisiones financieras.
Mucho dinero no se pierde por falta de instrucciones, las instrucciones son claras, invierte a largo plazo y no lo muevas. Se pierde por no saber controlar nuestras emociones y caer en engaños de dinero rápido, apuestas extremadamente riesgosas, o querer más de lo que uno necesita.
